¿Cuál es la diferencia entre un seguro de protección y uno de desgravamen?

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Los seguros son instrumentos financieros que ayudan a reducir la incertidumbre económica en relación a diferentes situaciones, dependiendo del que se prefiera contratar. Al adquirir una póliza con una aseguradora, la persona se compromete a pagar una cantidad de dinero o prima, mientras que la compañía garantiza la cobertura de diversos pagos ante cualquier eventualidad que impida al asegurado seguir realizando ese desembolso.

En el mercado de las aseguradoras existe una infinidad de este tipo de servicios, entre los que se encuentran los de protección y el de desgravamen, dos seguros colectivos que pueden ser de gran ayuda ante cualquier accidente. Pero, ¿cuál es la diferencia entre estas dos clases de contrato?

El seguro de desgravamen es un contrato voluntario que tiene por objetivo asegurar el pago del saldo de las cuentas que el asegurado tiene con su acreedor, ya sea un banco o casa comercial, en la ocasión de su muerte o en caso de invalidez, para que los herederos no se queden también con sus deudas.

Se dice que este tipo de servicio es accesorio ya que se puede adquirir sólo si existe un crédito previo con una entidad financiera. Por ejemplo, los más comunes son los seguros de desgravamen por créditos hipotecarios, de consumo o por tarjetas de retail. En estos casos, los beneficiarios de la póliza son las instituciones acreedoras, aunque indirectamente se benefician los herederos.

Como forma parte del grupo de los seguros colectivos, al ser contratado por un matrimonio, el contrato cubre a cualquiera de los dos miembros de la sociedad conyugal en caso de que alguno fallezca. En cambio, en su versión simple sólo cubrirá el fallecimiento de una de las dos personas.

Por otra parte, los seguros de protección son una categoría amplia de contratos que cubre distintas eventualidades, dependiendo de lo que se desee asegurar. En esta categoría se encuentran los seguros de vida, de accidentes, incapacidad laboral, protección de pagos, entre otros.

Estos también pueden ser seguros colectivos, pero no accesorios, puesto que no es necesario que haya un crédito de por medio. Este tipo de contratos pueden cubrir desde montos impagos, en caso de incapacidad y cesantía, hasta gastos médicos, cuando se trata de seguros de salud.

Por esto, cuando se está consciente de que los imprevistos pueden afectar a cualquier persona y en cualquier momento, la obtención de un seguro, ya sea el de desgravamen o cualquiera de los de protección, se hace fundamental para mejorar la calidad de vida y proteger a las personas que más quieres.