Cuánto congelar nuestros alimentos para no correr riesgos

Es de un conocimiento general el hecho de que lo alimentos se deben cocer o calentar bien, para así eliminar todo tipo de microorganismo, como hongos y bacterias, que puedan afectar nuestra salud. La temperatura que elimina todo riesgo es 65 °C.

Pero, ¿qué sucede con la congelación de los alimentos?, a diferencia de la cocción para eliminar microorganismos, la mayoría desconoce la importancia de la refrigeración de estos. Casi el 100% de los alimentos se descomponen al estar en condiciones térmicas de entre 10 a 60 °C, ya que en estas condiciones los microorganismos no dejas de multiplicarse.

Lo dicho recién fundamenta el uso del refrigerador como una herramienta fundamental para nuestra salud, ya que en temperaturas de 0 a 10° C los microorganismos de los alimentos se mantienen en un estado de vida latente.1

Pero este estado no puede mantenerse hasta el infinito, si no utilizas tu comida en un espacio de tiempo prudente, las frutas y verduras terminan descomponiéndose de igual manera que estando en una temperatura ambiente, y con mayor rapidez las carnes y pescados.

Duración de los alimentos en estado de refrigeración

Según un estudio realizado por la SENC (sociedad española de nutrición comunitaria), el tiempo recomendado para mantener los alimentos refrigerados, de los principales alimentes presentes en la dieta de las personas, son los siguientes:

Pescado y carne picada: 1 día.

– Carne cocida, pescado cocido y carne cruda: 2 o 3 días.

– Leche pasteurizada o esterilizada previamente abierta, verduras cocidas y postres caseros: 3 o 4 días.

 

– Verdura cruda y conservas abiertas: 4 o 5 días.

 

– Hasta 5 días: platos cocinados.

 

– Huevos: 2 semanas (si estamos seguros de su procedencia).

 

La carne picada aunque también sea cruda es más vulnerable a la contaminación que la pieza entera los filetes.

Descubre los mitos de la lipoescultura

mitos_lipoesculturaComo ya sabemos, una lipoescultura o liposucción es un procedimiento quirúrgico por el cual se absorbe la grasa acumulada en ciertas partes del cuerpo. La idea es modelar la figura de la persona que se la realiza, aunque no por ello estamos reemplazando una dieta o una buena rutina de ejercicios.
Pese a la serie de beneficios que representa someterse a este tipo de operaciones, y a lo masivas que se han vuelto en el último tiempo, no son aptas para todas las necesidades y está rodeada de mitos que buscamos aclararte a continuación.
Como ya te comentamos, la lipoescultura no es una cirugía para bajar de peso, sino para eliminar los depósitos de grasa que no responden a las dietas o los ejercicios. De hecho, la única baja de peso que se consigue es la de la grasa que se elimina (que como máximo puede llegar a 7% del peso corporal) y sus efectos se observan en la reducción de volumen a ciertas áreas localizadas.
Los resultados no son visibles de inmediato. Es decir, se deben esperar al menos tres meses para hablar de algo definitivo. De hecho, algunas personas aumentan de peso durante los primeros días del post operatorio por la presencia de líquidos y sueros que se administran.
La lipoaspiración implica los mismos riesgos que cualquier otro tipo de procedimiento quirúrgico. En este caso, el principal peligro lo revisten unos coágulos en las venas que se pueden desprender y viajar a los pulmones. Esto se puede evitar mediante la administración de anticoagulantes y el uso de medias elásticas y neumáticas en las extremidades.

¿Puede volver la grasa que se sacó?
El temor a que regrese la grasa que se absorbió mediante la operación es uno de los mitos más frecuentes en torno a la lipoescultura. Lo cierto es que si la persona que se sometió a este procedimiento no come de manera saludable ni practica actividad física, podría subir de peso. Sin embargo, esa alza será siempre proporcional al contorno del cuerpo que se definió con la liposucción, es decir, donde se quitó la grasa no volverá a acumularse.